Etnias indígenas crean emprendimiento con artesanías

A 21,4 kilómetros de la cabecera municipal de Tubará queda el corregimiento de Juaruco, centro poblado atlanticense, de calles polvorosas, vocación agrícola y descendencia Mokaná. A esta zona de acceso remoto, llega el SENA con oportunidades de formación y empleo.

“Muchos jóvenes caminan hasta dos horas para terminar su bachillerato. Y con el SENA acá, impulsando nuestra creatividad, dándonos algo que hacer, es una opción para traer el sustento, es realmente una bendición”, aseguró Mayra González, indígena Mokaná, quien los últimos años se ha desempeñado como ama de casa.

Junto con ella, otros 25 miembros de esta etnia se forman como emprendedores en Elaboración de bolsos y calzado de forma manual, a través del programa SENA Emprende Rural (SER). Es así como crearon la unidad productiva Marroquinería y Artesanías Ztupara, mediante la que diseñan, confeccionan en cuero y pintan a mano sus creaciones.

“Me siento tan feliz con esta formación porque esta es la única manera de salir adelante, pues en el pueblo no hay fuentes de empleo y ahora sabemos hacer sandalias, tenemos pedidos, incluso hemos enviado a Estados Unidos nuestros productos”, expresó Maryoris González, aprendiz SENA.

Esta formación se brindó en alianza con la Fundación Crece Mujer, Empodera tu Vida, entidad sin ánimo de lucro que dispuso de máquinas y herramientas.

“Estamos orgullosos de aportar a la creación de equidad, de apoyar a las poblaciones rurales y darles herramientas como formación, asesoría, acompañamiento y capital semilla para que generen ingresos de acuerdo con sus intereses o vocación productiva”, dijo Jacqueline Rojas Solano, directora del SENA en Atlántico.

Así como la etnia Mokaná, los Zenú también son beneficiarios de las oportunidades que brinda el SENA, como es el caso de Rosa Carrillo, descendiente de la etnia Zenú que empezó a tejer su sueño de emprender y promover sus raíces con el apoyo del SENA.

“Yo crecí entre artesanías, pero quería mejorar las técnicas, innovar; en el SENA aprendí lo necesario para mejorar acabados y combinar materiales. Además me asesoraron en emprendimiento”, señaló Rosa Carrillo, egresada del programa.

De ahí nació Marday Colombia, idea de negoció que se materializó gracias al apoyo del Fondo Emprender del SENA por más de 100 millones de pesos.

Actualmente es gerente de su propia empresa, donde diseñan y fabrican artículos en caña flecha, fibra natural que es cultivada previamente por indígenas en Tuchín (Córdoba) y es pintada con productos naturales como la yuca, la batatilla, la hoja de bijao o la cascara del plátano.

“Empezamos haciendo los bolsos, carteras y sombreros en la sala de mi casa, ahora estamos adquiriendo maquinaria y adecuando un taller, todo gracias a los recursos entregados por el SENA”, comentó Rosa, quien actualmente genera tres empleos directos en Malambo (Atlántico). 

En 2018, el SENA en Atlántico formó a más de 5 mil personas entre indígenas, afrocolombianos, gitanos y raizales, entre otros.

Fuente Servicio Nacional de Aprendizaje SENA
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